En lo que respecta a ciberataques, Medio Oriente está en una posición única y potencialmente vulnerable. Se trata de una región rica en petróleo, con países que están buscando una digitalización rápida y a gran escala, incorporando tecnologías innovadoras en los procesos gubernamentales y sectores claves de la economía. En 2023, este se convertirá en uno de los objetivos más atractivos para atacantes de ransomware, estafadores, grupos APT y hacktivistas. En función de los datos de fuentes abiertas y nuestras propias estadísticas, podemos concluir que la mayoría de los ciberataques exitosos en Medio Oriente se llevan a cabo actualmente y se seguirán llevando a cabo en el futuro con el uso de métodos de ingeniería social, difusión y despliegue de malware, y explotación de vulnerabilidades web y de software.
Estas son las amenazas de seguridad más importantes para los países de la región de Medio Oriente en 2023:
- Ciberataques a organizaciones gubernamentales. Es probable que los ciberdelincuentes o los grupos APT aspiren a comprometer los sistemas gubernamentales para obtener datos confidenciales, realizar ciberespionaje, interrumpir operaciones o influir en los procesos de toma de decisiones.
- Ataques constantes a infraestructura crítica. Los ataques a la infraestructura crítica pueden tener las consecuencias más graves tanto para la propia organización como para la economía o la seguridad del país. Para lograr esto, los atacantes pueden apuntar a organizaciones de los sectores de energía, telecomunicaciones y financiero, así como atención médica o transporte.
- Phishing e ingeniería social. Se llevarán a cabo ataques basados en métodos de phishing e ingeniería social para obtener acceso a los sistemas de organizaciones de todos los sectores de la economía y los individuos.
- Distribución de malware. Los ataques con malware (troyanos de acceso remoto, software espía, ransomware) seguirán siendo una seria amenaza para las organizaciones y los usuarios individuales.
- Hacktivismo. Los hacktivistas pueden utilizar la desfiguración de sitios web, los ataques de DDoS o la inyección de malware para dañar los sistemas de información y obtener acceso no autorizado a información confidencial. También pueden realizar ciberpropaganda y difundir información falsa para influir en la opinión pública.
El aumento en la cantidad de grupos delictivos y, en consecuencia, en la cantidad de ciberataques, llevó a que creciera la necesidad de contar con ciberseguridad en las organizaciones de la región de Medio Oriente. Según el pronóstico de la Corporación Internacional de Datos, el gasto en seguridad en la región de Medio Oriente en 2023 aumentará cerca de un 8 % anual, y la mayor proporción de gasto (un 41 %) estará asignada a software.
Los líderes de los países de Medio Oriente reconocen plenamente la gravedad de las ciberamenazas y están estableciendo un marco normativo para controlar las actividades en el ciberespacio:
- Catar implementó disposiciones para las organizaciones de acuerdo con la Ley nro. 13 de 2016 sobre Protección de la Privacidad de Datos Personales para garantizar la protección y seguridad de los datos del usuario.
- Baréin promulgó la Ley de Protección de Datos Personales (PDPL) el 1 de agosto de 2019. Esta se modeló según los criterios de la Unión Europea, y los delincuentes pueden enfrentar una pena de más de un año de prisión.
- En noviembre de 2021, los Emiratos Árabes Unidos sancionaron la Ley Federal nro. 45 (Ley de Protección de Datos de los EAU), que establece estándares más estrictos de privacidad y protección de datos, a la vez que define los derechos y deberes de todas las partes interesadas en el procesamiento de la información personal.
Debido al aumento de la actividad de los ciberdelincuentes y la gravedad de las consecuencias de los ciberataques exitosos, las organizaciones de Medio Oriente deben priorizar la ciberseguridad. Necesitan implementar herramientas, servicios y prácticas que puedan potenciar su capacidad para monitorear y responder a los incidentes de seguridad de la información y aumentar la concienciación y vigilancia de sus empleados con el fin de prevenir los ciberataques. Una de las metodologías más relevantes para abordar los problemas centrales de seguridad es un enfoque integral y eficaz en materia de ciberseguridad, cuyo objetivo debe ser establecer un sistema continuo y automatizado que proteja toda la infraestructura de TI, teniendo en cuenta las actividades específicas y los procesos comerciales de las organizaciones.
Para construir tal sistema, las organizaciones necesitan identificar y evaluar los activos de información que requieren protección, así como determinar los eventos que podrían ocurrir como consecuencia de un ciberataque y que podrían obstaculizar los procesos de la organización, los objetivos operativos o estratégicos, o perturbar significativamente sus operaciones principales (eventos inaceptables).
Una vez identificados los activos y los eventos inaceptables, se deben tomar medidas para evaluar la seguridad de los sistemas (ciberejercicios, pruebas de pentesting) y realmente implementar (verificar) los eventos inaceptables.
En función de la evaluación de la organización en materia de seguridad, se deben seleccionar aquellos componentes de protección que garanticen los tres elementos claves de una ciberseguridad efectiva:
Un sistema de seguridad en tiempo real debe ser consciente de qué sucede con los activos protegidos y qué tan bien cumplen los elementos de la infraestructura los requisitos de un entorno seguro.
Implementar sistemas de información de seguridad y gestión de eventos (SIEM) les permite a los equipos de seguridad monitorear y analizar eventos de seguridad, detectar ataques y evaluar el buen funcionamiento de los elementos de infraestructura protegidos según los requisitos de seguridad.
Para detectar ataques en sistemas industriales, los sistemas SIEM pueden complementarse con productos especializados en analizar el tráfico de los sistemas de control industriales, lo que permite supervisar acciones no autorizadas y actividad de malware sin afectar negativamente los procesos de producción.
El sistema debe comprender la intención del atacante para responder rápida y eficazmente a los incidentes y prevenir eventos inaceptables.
La combinación de detección y respuesta extendidas (XDR) y soluciones SIEM permite detectar ataques a la infraestructura y responder a ellos tanto de forma manual como automática. Las capacidades de detección y respuesta ante amenazas pueden mejorarse usando un entorno de pruebas para el análisis estadístico y dinámico de amenazas como el malware avanzado. En el caso de investigaciones de incidentes de expertos, se utilizan soluciones de análisis de tráfico de red (NTA) para un análisis profundo del tráfico y la detección de actividad maliciosa. Las soluciones de NTA también actúan como sensores SIEM que muestran información del estado de la red y sirven como una herramienta para la caza proactiva de amenazas.
Una de las principales funciones de un sistema de seguridad es mantener un inventario constante de activos clasificados, teniendo en cuenta eventos inaceptables para la organización y formas en que podrían desarrollarse los ciberataques.
Los sistemas de gestión de vulnerabilidades (VM) automatizan los procesos de gestión de activos y la detección y reparación de vulnerabilidades en componentes de infraestructura, según su nivel de gravedad. Los sistemas de VM también monitorean el nivel de protección de la infraestructura contra vulnerabilidades explotadas en ataques del mundo real.
En el caso de que una organización esté desarrollando productos de software y aplicaciones web, es necesario implementar procesos seguros de desarrollo de software y utilizar herramientas de análisis de código fuente para identificar vulnerabilidades y fallas de diseño durante la fase de desarrollo.
Las plataformas de bug bounty pueden ayudar a las organizaciones a establecer un proceso continuo de análisis de seguridad de sus servicios y optimizar los costos de seguridad.
Los empleados son el principal activo de cualquier organización y, al mismo tiempo, uno de los principales vectores de ataque a los sistemas corporativos. Es necesario que los empleados tomen más conciencia sobre la importancia de la seguridad de la información (conciencia de seguridad) y que se genere una protección empresarial confiable. El cumplimiento de las normas de higiene digital reduce la probabilidad de que haya endpoints comprometidos. Los usuarios que sean conscientes de las amenazas actuales no caerán en los trucos de los actores maliciosos y no abrirán archivos adjuntos de correos electrónicos sospechosos ni conectarán dispositivos desconocidos. En cambio, informarán sobre actividades sospechosas e intentos de ataque al centro de operaciones de seguridad (SOC).
Una combinación de herramientas de seguridad de la información correctamente configuradas, un equipo experimentado de especialistas en ciberseguridad y continuidad de procesos, todo ello en el marco de un enfoque eficaz, permiten la máxima automatización y centralización de los procesos de gestión de seguridad de la organización y el logro del objetivo principal: la protección contra los eventos inaceptables.